Decidí volver al hogar y construir algo nuevo y en septiembre de 2022, regresé a mi Cuenca natal donde actualmente sigo ofreciendo clases regulares de yoga y de danzaterapia, creando espacios de conexión en la naturaleza en forma de retiros de uno o varios días y formándome en el maravilloso e interminable camino de conocer el cuerpo y la psique.
La contemplación de la naturaleza y sus ciclos, el silencio, la escucha y la lentitud me han llevado a ser más porosa, serena, empática y a sentirme más presente. Entiendo la naturaleza como extensión de nuestro cuerpo, creo firmemente en la sanación a través del vínculo colectivo y cultivo la intuición y la creatividad para todo proceso vital.
Mi enfoque se basa en la conexión profunda entre el cuerpo, la mente y el espíritu a través de la escucha y el movimiento. En mis sesiones individuales o grupales, ya sea en interiores o en la naturaleza, busco crear un espacio donde cada persona pueda explorar su propio ritmo y expresión creativa.
Soy una persona sensible, alegre y energética. Me siento de muchos mundos y soy consciente de mis privilegios. No me gusta encasillarme y me duelen las injusticias y cómo los seres humanos nos aprovechamos unos de otros, de los animales, los recursos y la naturaleza.
Adoro estar sola, viajar sola y pasarme horas en el bosque o en casa preparando sesiones de danza. Lo necesito para conectar con mi creatividad. Me gusta escuchar y son muy fan de las terapias grupales, sobre todo del enfoque gestáltico.
El Yoga es mi sostén en la vida, como el nutriente de las plantas.
Me gusta mostrarme bailando y cantando y me flipa ver a la gente bailar, en conexión con ellos mismos, disfrutando y sintiendo.
Cuido mi cuerpo entrenándolo y nutriéndome de forma saludable. Me encanta mi trabajo y mi propósito, deseo aportar con mi él salud y conexión a la sociedad. Darle un sentido profundo a lo que hago es muy importante para mí.